Cuánto trabajo me ha costado darme cuenta.
O, al menos, muchos de ellos. Tienen que ver con una exigencia, impuesta por mí mismo o por otros, y con la búsqueda de...
Estas dos excusas son las favoritas de mucha gente para callar a otras personas y que no nos quejemos. Relacionado: 80. Tenemos que parar...
Al menos, si queremos ser consecuentes con nuestros ideales.