Siempre estoy pendiente de conocer y comprender lo que les gusta a mis alumnos, (mientras pueda evitarlo, no me gusta que haya una gran brecha cultural), pero hay un tema en el que no conecto nada con ellos: la música. No me gustan sus estilos musicales, como no entiendo que haya niños que cantan Despacito.
Durante este tiempo se me han quitado las ganas de ver Semana Santa, y han ocurrido un par de detalles que me han enfriado...
Una premisa muy simple que me permitió reconciliarme con mi trabajo.
Los inforamtivos nos mantienen en un estado de alerta constante que no se corresponde con la realidad que vivimos en España. Esto tiene consecuencias.