Siempre estoy pendiente de conocer y comprender lo que les gusta a mis alumnos, (mientras pueda evitarlo, no me gusta que haya una gran brecha cultural), pero hay un tema en el que no conecto nada con ellos: la música. No me gustan sus estilos musicales, como no entiendo que haya niños que cantan Despacito.
Que el problema con el alcohol sea antiguo no le quita gravedad, especialmente cuando los bebedores no saben distinguir ámbitos.
La herramienta con la que nos comunicamos condiciona nuestro mensaje. El vídeo de Guille Kut.
Sobre la propuesta ortográfica "andalûh EPA" con algo más de profundidad de lo que traté en mi blog o en el pódcast de C3PO.