Siempre estoy pendiente de conocer y comprender lo que les gusta a mis alumnos, (mientras pueda evitarlo, no me gusta que haya una gran brecha cultural), pero hay un tema en el que no conecto nada con ellos: la música. No me gustan sus estilos musicales, como no entiendo que haya niños que cantan Despacito.
El trigo puede ser más ecológico y el chocolate tener más cacao, pero esos cereales siguen siendo un alimento malsano. Y no pasa nada.
Una máxima muy antigua: la enseñanza debe ser vocacional. Mi visión al respecto es clara: la vocación es deseable pero no exigible.
O, al menos, muchos de ellos. Tienen que ver con una exigencia, impuesta por mí mismo o por otros, y con la búsqueda de...