Una premisa muy simple que me permitió reconciliarme con mi trabajo.
Nunca aprendí a cocinar y ya me niego a aprender. Esta es una reflexión a partir de ese hecho.
Primera parte sobre el lenguaje inclusivo, donde reseño esos usos escritos que NO me parecen defendibles.
Una máxima muy antigua: la enseñanza debe ser vocacional. Mi visión al respecto es clara: la vocación es deseable pero no exigible.