Una premisa muy simple que me permitió reconciliarme con mi trabajo.
No me gustan el internet que me requiere estar pendiente de un día y hora concreto.
El trigo puede ser más ecológico y el chocolate tener más cacao, pero esos cereales siguen siendo un alimento malsano. Y no pasa nada.
La sociedad tiene la concepción de que los profesores no podemos quejarnos de cuestiones de nuestro trabajo porque tenemos muchas vacaciones.