Una premisa muy simple que me permitió reconciliarme con mi trabajo.
Una máxima muy antigua: la enseñanza debe ser vocacional. Mi visión al respecto es clara: la vocación es deseable pero no exigible.
Al menos, si queremos ser consecuentes con nuestros ideales.
¿Cómo disfruta usted de la cultura? ¿Es de atracón o dosifica?