Ya hemos castigado y amonestado bastante en educación.
La sociedad tiene la concepción de que los profesores no podemos quejarnos de cuestiones de nuestro trabajo porque tenemos muchas vacaciones.
Todos los debates sobre educación son inútiles mientras no se corrijan estos tres aspectos.
El trigo puede ser más ecológico y el chocolate tener más cacao, pero esos cereales siguen siendo un alimento malsano. Y no pasa nada.