Durante este tiempo se me han quitado las ganas de ver Semana Santa, y han ocurrido un par de detalles que me han enfriado aún más.
Los inforamtivos nos mantienen en un estado de alerta constante que no se corresponde con la realidad que vivimos en España. Esto tiene consecuencias.
Hay gente que se toma muy en serio las historias que les gustan.
A veces nos obcecamos en hablar de términos que nadie comprende.